La hélice de ventilador juega un papel central en el sistema de refrigeración de un vehículo de colección: asegura la circulación del aire a través del radiador para mantener la temperatura del motor dentro de valores normales. En vehículos antiguos, esta pieza está sometida a importantes tensiones mecánicas y térmicas que pueden provocar grietas, desequilibrio o rotura con el tiempo. Su sustitución por una pieza nueva es un paso imprescindible durante una restauración o un mantenimiento serio, garantizando el correcto funcionamiento del circuito de refrigeración. Prever este reemplazo de forma preventiva permite evitar cualquier riesgo de sobrecalentamiento y preservar la integridad del motor.