Suceder al 205 fue una apuesta arriesgada. El 206 estuvo a la altura con un diseño más expresivo y un chasis igualmente eficaz. Un éxito comercial rotundo, numerosas variantes y un 206 RC que encarnaba una auténtica ambición deportiva. Modernizó la fórmula sin desvirtuarla. Un Peugeot popular, pero nunca ordinario.