El Renault 5 era único en su época. Compacto, moderno, con parachoques integrados y una eficiente tracción delantera, democratizó el concepto de coche pequeño e inteligente. Luego llegaron el Alpine y el radical Turbo, con su motor central trasero. De un coche urbano nació una máquina de rally. El R5 es una audacia industrial convertida en icono.