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205: las series limitadas más originales, del Lacoste al Roland-Garros.
3/2/2026
Harald
9 minutos de lectura
Peugeot
Crear una serie limitada es para un fabricante la ocasión de redinamizar un modelo que pierde altura y/o está al final de su vida, de dar salida a existencias de piezas que se han vuelto molestas.
El truco de marketing permite hacer pasar por nuevo lo que es antiguo; ¿un lifting general, en cierto modo? No siempre, a veces unas bandas adhesivas y unos tapacubos hacen el trabajo.
Demos una vuelta por las principales series especiales del 205.
Fabricada de 1984 a 1986, esta elegante versión del pequeño sochaliano permitió atraer a una clientela más femenina. Es un logrado efecto de sinergia entre un pequeño coche dinámico de seducción activa y la imagen elitista de un grupo presente en el deporte como Lacoste. En su época permitía destacar por arriba, una especie de «presumir sin presumir» que se llama «clase». Su presentación, su vestido y su cocodrilo remiten más al tenis que a Cocodrilo Dundee; su pequeño motor 1400 de 60 CV no se habría sentido a gusto en el bush australiano.
En su librea blanca con el famoso croco verde, tenía «la clase de Dallas». Entonces, como ahora, uno se sentía como mejorado de categoría al volante de este refinado 205, con parachoques y retrovisores pintados del color de la carrocería y moqueta verde. Un interior con asientos de terciopelo, volante deportivo, elevalunas eléctricos tintados, amplio techo solar corredizo, cierre centralizado. Por fuera, el 205 Lacoste luce tapacubos tintados de blanco y va calzado con neumáticos 165/70 x 13.
El 205 Lacoste es el tipo mismo de serie especial que actúa como locomotora de imagen sobre la gama de la que procede; o cuando un solo peldaño ilumina toda una escalera. Con 24 000 ejemplares vendidos en tres años (en Francia y en Europa), puede decirse que el 205 Lacoste ganó en 3 sets.

Aparecido en 1989, el Green es blanco por fuera y verde por dentro: ¡podría haberse llamado Lacoste!
Su nombre hace referencia al otro deporte de moda en la «upper class»: el golf. Propuesto en 1989, en 3 y 5 puertas (¿y 18 hoyos?) con un 1 400 de 70 CV. Un elegante interior verde césped, asientos «pantalón de golf» de tela escocesa, una banqueta trasera abatible 50/50 (sin necesidad de pedir ayuda a un amigo) y una radio (opcional) para hacer el swing con música una vez abrochado el cinturón verde y agarrado el volante deportivo.
Este 205 «pijo» tiene cristales tintados eléctricos, el gran techo solar corredizo que firma los modelos de gama alta de los 205 y 309, cierre centralizado y llantas blancas (como sus parachoques) de plástico ABS …
Peugeot habría podido poner una pelota de golf blanca como pomo de la palanca de cambios; ¿miedo a que el 205 de golf se pareciera a un Golf (GTI)? Se comercializaron 6 000 ejemplares del Green; un bonito éxito para un coche cuyo nombre no anunciaba el color.

Un 205 oportuno, nacido de la necesidad de una transición fluida a lo largo de 1988, para el lifting que Peugeot aplicó a su leona de referencia. Ante una escasez de motores de la generación anterior, esta serie especial permitió dar salida al motor de 90 CV del 305, acoplado a una caja de 5 velocidades.
A pesar de un interior también procedente de la versión anterior, el 205 OPEN se vendió muy bien, beneficiándose del carácter deportivo que le aportaba su grupo motopropulsor y de la imagen del 205 Lacoste, retirado poco antes, cuando los concesionarios se habían quedado sin existencias.

¡Otra vez el tenis y el refinamiento como referencia! Más acomodado aún que su antecesor, esta «pelota nueva» es el resultado de una colaboración entre Peugeot y el célebre torneo parisino.
A su salida en 1989, quiere seducir a un público atraído por este deporte y por todo lo que transmite en imágenes positivas, e incluso en posicionamiento social. Basado en el XT y su dinámico 1 400 de 85 CV (luego 1 600 de 89 CV tras el «restyling»), ofrece acceso a equipamientos de gama alta:
Su interior es lujoso, con asientos envolventes de semipiel blanca y gris, procedentes del 205 GTI, un volante deportivo de cuero blanco (luego gris) y cinturones de seguridad rojos; el cierre centralizado y los cristales tintados eléctricos forman parte de la dotación.
Además de los 3 500 ejemplares producidos de este 205 excepcional, de 3 puertas, Peugeot sacará enseguida un elegante cabrio Roland-Garros, equipado con capota eléctrica blanca, hasta 1993.

¿Otro 205 para sostener las ventas o para dar salida a existencias de piezas antes de la retirada?
En 1992, es probable, aunque algo prematuro, cuando se propone en un solo color y con una sola motorización, el valiente 1 400 de gasolina de 75 CV. (75 caballos… eso ya es un buen rancho). Este bonito Indiana, vestido de beige Tropic, está decorado de una manera que hace pensar más en John Wayne y los grandes espacios que en el señor Jones y sus tesoros ocultos.
Muy bien equipado, recibe el lujoso techo corredizo de los 205 de gama alta, cristales tintados y cierre eléctrico centralizado, los bonitos asientos baquet del GTI y unas alforjas a modo de guantera.
Salvo sus llantas algo corrientes, ¿no le recuerda al 205 Roland-Garros?
Va calzado con modestia, en 13'' con las llantas de chapa del XS (¿otra vez esas llantas? Sin duda un excedente); nos habría gustado verlo plantado sobre llantas de GTI, pero qué quiere, los caballos indios no llevan herraduras.

¡Qué deportivo es este pequeño 205! Otra colaboración en el ámbito de otro deporte de moda: el esquí. Con el fabricante de material LOOK, Peugeot saca una de sus últimas series limitadas en 1992.
Es una serie poco equipada, un simple techo solar de cristal (ya sabe, el que gotea…), se ofrecen dos colores y son dos grises (Futura y Graphite); ningún matiz de blanco para un 205 «alpino». El 205 llega poco a poco al final de su vida y huele a abeto… con un 205 que parece pensado más para dar salida a las existencias que para remontar la cuesta.

Basado en el modelo XE (que se vendía mal), el primer peldaño de la escalera 205. Peugeot creó el 205 Junior situándolo entre el 205 XE y el siguiente, el 205 XL. El 205 Junior eclipsó a su hermana pequeña y mermó un poco las ventas de su hermana mayor, a pesar de su pequeño motor de 1L y 45 CV.
Poco importa, puesto que su éxito (relación equipamiento/imagen/precio) fue tal que esta serie especial se convirtió en una serie ilimitada que se integró en la gama. El interior es «moderno» y los asientos son de tela vaquera; es un coche sencillo de decoración sencilla pero que gusta.

Una de las últimas versiones económicas del 205, a semejanza del Junior. En 1992, llegado a la cumbre (¿de ahí su nombre?), el 205 Zénith se ofrece de manera sobria con un pequeño motor de gasolina (45 CV/caja de 4) o en diésel con un económico 1 800 (60 CV/caja de 5).
El Zénith tiene un techo solar de cristal de factura sencilla, tapacubos blancos, bajos de carrocería pintados en el color principal, ya sea gris, blanco o azul. Un junquillo cromado rodea los parachoques, que siguen siendo negros; el interior es verde o azul con cinturones verdes.

En 1991, esta nueva serie especial se basa (de nuevo) en los 205 XL y GL, situados al principio de la gama media. Los 4 colores que se le asignan son el rojo, el negro, el blanco y el gris. Nada muy llamativo: bandas adhesivas (striping) y un logotipo Color Line subrayan su línea.
Recibe los asientos de los XR-GR con un tapizado específico, una moqueta roja o verde (no somos cerrados en la elección) y las llantas «anchas» de chapa de la versión XS, impulsadas por un pequeño 1 100 de 55 CV o un 1800 diésel muy sobrio.

En blanco Meije (¿Albatros?) o azul de Arabia (¿Ballena?), con interior azul (moqueta y tela de los asientos), huele a salitre y a yodo. Aparecido en 1992 (también), es un 205 básico que se contonea al son de una radio de serie y gracias a su pequeño motor de 1L ( 1 000 cc) y 45 CV.
Va maquillado muy ligero para ir a la playa: 4 tapacubos blancos (otra vez), defensas del mismo color, un limpiaparabrisas trasero para barrer las olas y basta.

Las series especiales o realmente limitadas fueron muy numerosas en el 205. Peugeot jugó esta carta a fondo para sostener las ventas de su pequeña leona, para crear una imagen que la tirase hacia arriba o para permitirle dar salida a existencias mal calculadas de piezas o de opciones no vendidas en la gama clásica del 205.
Si Sochaux hubiera creado un «205 Tourtel» (verde y blanco), habríamos podido narrar con detalle y hasta el fin de la noche las numerosas versiones que permitieron a los clientes distinguirse de los demás «doscientoscincuentacinquistas», tanto en Francia como en el extranjero: Champion, New Wave, Winner, Forever, Mardi Gras, Génération 205, Le Mans, New Look, Inca, Dixie, Miami … sin olvidar el 205 GTI Griffe, el 205 Rallye y otro 205 Turbo 16, todos ellos números de aúpa.

Harald
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